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Sonic Youth

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Cartel

  • Sonic Youth. 19/10/2010. La Riviera (Madrid), 39,00 €

La sensación que sentía ayer al terminar el concierto de Sonic Youth era similar a la que me produjo su exposición. La de haber visto algo que me ha gustado pero sin saber si es ya algo muerto que brilla por su esplendor pasado o algo vivo que recupera brillantemente su legado. Hubo momentos de extasis y de gozo (Death Valley 69) y también de extrañeza al ir transcurriendo el concierto sin que sonaran en él canciones de sus últimos discos. ¿No consideran esas canciones a la altura de su legado?. ¿Me están tangando, sin que yo me entere, con sus últimas grabaciones y les da verguenza que se vean puntos flacos en directo?. Su dos últimos discos me parecen excepcionales, pero quizás a ellos no.  La cuestión es que tampoco fué un total repaso de sus  “grandes éxitos”, que estarían incompletos sin el Kool Thing, así que así estaba de confundido.

Y para qué negarlo, fué una verdadera gozada poder escuchar esas canciones en directo. Bull In The Heather y sobre todo, 1oo%, llevan resonando en mi cabeza todo el día.  Pero no era lo que me esperaba.  Sí. Ayer me esperaba a 5 personas sobre el escenario, pero faltaba su nueva incorporación, Mark Ibold de Pavement, y la formación fué la clásica. Leo en jenesaispop que hoy sí tocaba él con el grupo. Quizás la explicación estaba en ese stand que repartia gratis posters de la expo de Sonic Youth en  el C2M. Quizás lo de ayer era un concierto integrado en esa muestra. Musica de museo. Musica del pasado. Quizás lo de hoy haya sido musica del presente, de ese The Eternal que tanto y tanto he escuchado en los últimos meses y que me demuestra que uno aún puede fiarse de Sonic Youth.

Escrito por JMGR

abril 21st, 2010 at 11:03 pm

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Sonic Youth etc. : Sensational Fix

Insultos y amenazas

Cartel de la exposición

La exposición sobre Sonic Youth me ha producido sentimientos encontrados. ¿Qué pinta un grupo de rock en un museo?. ¿No es eso un certificado de defunción en toda regla? A su vez pienso que los términos Arte y Sonic Youth son indisociables. ¿No es acaso el proyecto musical de un puñado de artistas plásticos que estaban donde tenían que estar hace 30 años, en el New York de la No Wave?.

Quizás la cuestión no sea decidir si deben de estar en un museo o no, sino si su lugar es este, un espacio subencionado, dependiente del dinero público o si lo adecuado sería penetrar en su mundo no musical a través de otros espacios más marginales y autogestionados. Seamos realistas. Sonic Youth no son un grupo marginal. Han estado durante años grabando para DGC y  ahora están en Matador. Tocan en festivales ante miles de personas, han salido en The Simpsons y la entrada para su próximo concierto en Madrid cuesta 39 euros. Por otro lado, con ellos parece que siempre es así, han mantenido su propio sello SYR donde editar discos experimentales alejados del formato canción mientras han estado en DGC, amén de Ecstatic Peace!. Han editado todos sus discos en vinilo mediante la etiqueta Goofin’ durante ese impás temporál en el que se abogaba por la desaparición de ese formato. Todas sus portadas, encartes, videos y trabajo gráfico ahonda en el arte contemporaneo.

Quitémonos las vendas de los ojos. Sonic Youth no son una peligrosa célula musicar dispuesta a destruir la industria musical tal y la conocemos. Solo son, y ya es bastante, un grupo que tras 30 años aún edita discos interesantes, tanto en su versión “para todos los públicos” como es sus experimentaciónes más viscerales.

La exposición en sí merece la pena no solo para los fans sino también para aquellos interesados en el arte americano de los últimos 60 años. Mucho de lo expuesto es de la colección privada de Moore y Gordon. Muchos, muchísimos documentos gráficos de la Generación Beat, fotografías, dibujos y collages que han servido para ilustrar sus discos, videos con actuaciones de grupos de la No Wave (increibles los 50 minutos de uno titulado Nº 135 de la calle Grand con todas las luminarias de la época tocando en directo), instalaciones curiosas, alguna pieza de videoarte bastante decente de la propio Kim Gordon (no se puede decir lo mismo de sus cuadros, un poco timo), mucha memorabília sobre el grupo, la colección completa de vinilos del grupo (dan ganas de cometer un robo) y una selección de guitarras veraderamente maltratadas.  Las caras de éxtasis ante las guitarras y las portadas de los discos de un grupo de chicas cercanas a mi generación era todo un poema.

Pero lo mejor, sin lugar a dudas, es un pixelado video de la obra Water Walk de John Cage para el programa de televisión I’ve got a secret que se ve infinitamente mejor en youtube que en la copia proyectada en la exposición.

Lo peor, los casi 60 euros que cuesta el magnífico catálogo de la exposición.

Escrito por JMGR

marzo 1st, 2010 at 8:39 pm

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